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Etiquetas: oración del jueves

Oración Comunitaria 30/03/2004

ORACIÓN COMUNITARIA 30 OCTUBRE 2003

? Ambientación

En esta semana en que vamos a conmemorar a tantos santos que han pasado por este mundo haciendo la voluntad de Dios, venimos a encontrarnos con el señor porque nosotros también queremos y podemos ser santos; es muy fácil: ponte a hablar con Dios, escúchalo y limítate a hacer lo que te dice. Bueno, tan fácil no es, pero piensa que los primeros testigos de la resurreción, primeramente perseveraban unánimes en la oración y súplicas, con María; y luego estuvieron en condiciones de lanzarse como testigos por Jerusalén, por toda Judea y Samaría y hasta el último confín del mundo. Nadie tiene derecho a hablar de Dios si no habla con Dios. A eso venimos. Con Francisco, que fue santo porque fue orante yse creyó lo que Dios le decía, comenzamos pidiendo al Señor que nos de Fe, Esperanza, Caridad, Sentido y Conocimiento para hacer su volunta, es decir, para ser santos: Oh, alto y glorioso Dios...
? Salmo 112

Alabado sea el nombre del Señor
Alabad, siervos del Señor,
alabad el nombre del Señor.
Bendito sea el nombre del Señor,
ahora y por siempre:
de la salida del sol hasta su ocaso,
alabado sea el nombre del Señor.

El Señor se eleva sobre todos los pueblos,
su gloria sobre los cielos.
¿Quién como el Señor, Dios nuestro,
que se eleva en su trono
y se abaja para mirar
al cielo y a la tierra?

Levanta del polvo al desvalido,
alza de la basura al pobre,
para sentarlo con los pr¡ncipes,
los pr¡ncipes de su pueblo;
a la estéril le da un puesto en la casa,
como madre feliz de hijos.


? NOTICIA

Pocas personas saben quien es una albanesa llamada Agnes Gonxha, pero si se dice Madre Teresa, no sólo en la India, sino en cualquier rincón del mundo, aparece la imagen de una mujer que encarna durante el siglo XX el amor, la solidaridad y la compasión. Un cuerpo pequeñito y un espíritu muy grande? que despertó las conciencias de millones de personas y ha puesto en marcha corrientes de solidaridad que siguen creciendo de forma contagiosa. Su mensaje invita a hacer cada uno lo posible desde sus circunstancias concretas: médicos, artistas, jóvenes, religiosos, políticos, trabajadores, voluntarios de toda edad y condición con los ojos puestos en quienes tienen mayor necesidad. Sus predilectos, los más pobres entre los pobres, con quienes eligió vivir, porque ellos no pueden esperar? Así, mientras gastaba su vida por los demás sin establecer fronteras arrastraba a otros a hacer lo mismo con la fuerza de la oración y la convicción en sus motivaciones. Su beatificación, el reconocimiento de su santidad, no es más que la oficialización de quien ya es modelo de vida cristiana y de entrega en nuestra sociedad materializada.

Es indudable que sigue habiendo santos en la Iglesia, personas admirables que con sus actitudes y obras son un testimonio para quienes nos debatimos en niveles mucho menos ejemplares. Hay multitud de santos anónimos que nunca serán conocidos ni reconocidos oficialmente. Tampoco es necesario. Ellos cumplen su misión y testimonian la fe, la esperanza y el amor estén donde estén. No son perfectos, ni es necesario que lo sean? Hay un despertar popular que permanece después de su muerte: es tal el valor eterno de su vida que permiten intuir el misterio de la Pascua encarnado por los seguidores de Jesús. Su muerte sigue dando vida. Esto sucede con Oscar Romero en América; con el arzobispo de Bukavu, Christophe Munzihirwa, en los grandes lagos africanos; con Teresa de Calcuta, desde la India,?
¿Tienen algo que decir los santos hoy? Si: que en nuestro mundo es posible vivir, amar y morir como Jesús. Si ellos han podido, también nosotros podemos aspirar a la santidad?
Vida Nueva. 18-X-2003 Editorial (pag. 5)

? Lectura de la primera carta del apóstol san Juan (3,1-3)

Mirad qué amor nos ha tenido el Padre para llamarnos hijos de Dios, pues lo somos! El mundo no nos conoce porque no le conoció a él.
Queridos, ahora somos hijos de Dios y aún no se ha manifestado lo que seremos. Sabemos que, cuando se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal cual es. Todo el que tiene esta esperanza en él se purificará a sí mismo, como él es puro.